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Estudiar Medicina supuso un gran esfuerzo y muchas horas de biblioteca, así que lo primero que fui es "Estudiante". Después empecé a trabajar y fui "medico", pero con minúsculas... aquello no era lo que yo pensaba y había demasiados obstáculos para ejercer una de mis pasiones. Vinieron los niños y fui "MADRE", en mayúsculas y a tiempo completo; en aquel momento no había sitio para nada mas. Menos mal que mi compañero sacó a la "Compañera de vida" que había en mí y poco a poco fue encontrando su hueco entre la "Madre", que empezó a ceder espacio, y el "Médico" que volvía a intentarlo. Después de casi una década de buscar el equilibrio entre la Mujer, la Madre y el Médico la vida me ha sorprendido de manera inesperada y me ha hecho perder el equilibrio y caer. Empiezo de nuevo este blog con la intención de que me cure por dentro, de sanarme y poder encontrar al fin el camino que me devuelva algo de sosiego.

sábado, 5 de enero de 2013

La princesa de pelo rizado




Me encanta mi niña. Lo digo así, tal cual, sin complejos. Se que queda mal..., pero ¿qué le voy a hacer? Lo confieso, soy una madre tonta.


Estábamos el día de Nochevieja en casa de los abuelos, y tras las campanadas empezaron a lanzar cohetes y petardos, y nos pusimos todos a mirar por la ventana. Les habíamos dicho a los niños que esa noche podían pedir un deseo al Año Nuevo. Entonces Danielilla empezó a gritar "Quiero ser una princesa de pelo rizado" una y otra vez.

A la mañana siguiente, en cuanto se levantó, vino a la cama y me dijo: "Mama, que no soy una princesa de pelo rizado" y me miraba con esos ojillos que hacen que le quiera dar cualquier cosa a mi niña. "Bueno, Daniela, es que a veces las cosas tardan en suceder, ten paciencia", le dije yo, inocente de mi y pensando que se le olvidaría. Pero que va. A la mañana siguiente vino de nuevo a mi cama, y me volvió a decir: "Mama, que sigo sin ser una princesa de lo pelo rizado". Y esta vez, ya no supe qué decirle.

Bendita inocencia. Que maravilla, acostarte una noche con la ilusión real de que, sólo por haber gritado tu deseo en una noche mágica donde se comen uvas al compás de un reloj, no te cabe ninguna duda de que serás una princesa de pelo rizado a la mañana siguiente.


1 comentario:

  1. Para mí, ya es mi princesa.
    Claro qué siendo su abuela ;-)
    Besos

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