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Estudiar Medicina supuso un gran esfuerzo y muchas horas de biblioteca, así que lo primero que fui es "Estudiante". Después empecé a trabajar y fui "medico", pero con minúsculas... aquello no era lo que yo pensaba y había demasiados obstáculos para ejercer una de mis pasiones. Vinieron los niños y fui "MADRE", en mayúsculas y a tiempo completo; en aquel momento no había sitio para nada mas. Menos mal que mi compañero sacó a la "Compañera de vida" que había en mí y poco a poco fue encontrando su hueco entre la "Madre", que empezó a ceder espacio, y el "Médico" que volvía a intentarlo. Después de casi una década de buscar el equilibrio entre la Mujer, la Madre y el Médico la vida me ha sorprendido de manera inesperada y me ha hecho perder el equilibrio y caer. Empiezo de nuevo este blog con la intención de que me cure por dentro, de sanarme y poder encontrar al fin el camino que me devuelva algo de sosiego.

jueves, 28 de febrero de 2013

El mar de algodón


Recuerdo la primera vez que subí a un avión. Tenía 15 años, y al igual que ahora, emprendía una aventura por la que también tuve que luchar.

Era un día de esos grises, en los que parece que se te va a caer el cielo encima. Cuando empezamos el ascenso, cada vez estábamos más cerca de las nubes, hasta que de repente nos metimos dentro. Estábamos en medio de las nubes y por la ventanilla del avión todo era gris, una espesa niebla que no te permitía ver nada. Recordé de inmediato la "nada" a la que Michael Ende hace enfrentarse a Atreyu para salvar a la Emperatriz Infantil, y al igual que en el libro, no pude evitar cierta sensación de desasosiego en esos instantes.

Sin embargo, unos minutos después empezamos a salir de "la nada" y de repente, estábamos volando por encima de las nubes. Era como ver un mar de algodón con el sol iluminándolo todo, y era precioso. Recuerdo perfectamente la sorpresa que me produjo la primera vez. Me sorprendió ver el sol ahí arriba, sobre las nubes. Sé que es ridículo, pero fue así.

En aquel momento pensé que en realidad, todos los días hay sol, incluso los días grises en los que parece que se te cae todo encima, es sólo que no tenemos la suerte de poder subirnos a un avión que nos lleve ahí arriba a verlo. Me pareció una metáfora de la vida, y en esos días grises me gusta recordar que en realidad, el sol sigue estando ahí arriba iluminándolo todo.

3 comentarios:

  1. Este video lo hice cuando venía el otro día de Boston, en la escala en Londres.

    http://youtu.be/ZWzBrtZG3kI

    Besos

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  2. Qué bonito brother! A esto me refería exactamente :-)

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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