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Estudiar Medicina supuso un gran esfuerzo y muchas horas de biblioteca, así que lo primero que fui es "Estudiante". Después empecé a trabajar y fui "medico", pero con minúsculas... aquello no era lo que yo pensaba y había demasiados obstáculos para ejercer una de mis pasiones. Vinieron los niños y fui "MADRE", en mayúsculas y a tiempo completo; en aquel momento no había sitio para nada mas. Menos mal que mi compañero sacó a la "Compañera de vida" que había en mí y poco a poco fue encontrando su hueco entre la "Madre", que empezó a ceder espacio, y el "Médico" que volvía a intentarlo. Después de casi una década de buscar el equilibrio entre la Mujer, la Madre y el Médico la vida me ha sorprendido de manera inesperada y me ha hecho perder el equilibrio y caer. Empiezo de nuevo este blog con la intención de que me cure por dentro, de sanarme y poder encontrar al fin el camino que me devuelva algo de sosiego.

sábado, 28 de diciembre de 2013

El salmorejo de Samuel y Clara

Siempre que hago salmorejo me acuerdo de Samuel y Clara, y de la cena tan estupenda que tuvimos hace años en su casa. Aquella fue la primera vez que probé el salmorejo y me encantó. Desde entonces, cada vez que lo preparo me acuerdo de ellos.

Los ingredientes son muy sencillos: tomates pera, yo uso unos 600-700g y sale como para 3-4-raciones si se toma como primero; ajo, aceite de oliva, pan y sal. ¡de lo más sencillo!

Es mejor si compramos los tomates muy maduros, o si los dejamos un par de días en el frutero para que maduren. El pan también suelo dejarlo un par de días para que esté duro, aunque alguna vez lo he hecho con pan del día y también ha quedado bien.



Empezamos quitándoles el culo a los tomates. Yo no los pelo, sobre todo porque soy una vaga, y pelarlos me parece un rollo, pero es que además no me aporta nada quitarles la piel. Lo que si hago es "estrujarlos" para quitarles la pulpa y que no quede tan caldoso. Tampoco es necesario asegurarse de que no quede ni una pepita, de hecho, a mi me suelen quedar bastantes.


Una vez que ya tenemos los tomates troceados en trozos grandes en el vaso de la batidora añadimos un poquito de ajo y la sal. Esto es muy personal, al gusto de cada uno. Yo uso de los cubos del ajo congelado, pero indudablemente si tenéis ajo fresco es mucho mejor. Poned solo un poquito, no todo el ajo, y después vamos probando y añadiendo más, igual que con la sal. Añadir más ajo y sal es fácil, quitarlo una vez que lo hemos triturado es complicado... pero si alguien lo consigue que me lo cuente!!



Empezamos a triturar con la batidora, a velocidad media-alta. Al principio nos va a quedar muy caldoso y de un color rojo intenso. Vamos añadiendo el pan duro cortado en rebanadas poco a poco según vamos triturando, e irá espesando.


A continuación vamos incorporando el aceite de oliva al mismo tiempo que seguimos con la batidora a velocidad media e iremos viendo como va cambiando de color, va perdiendo el rojo intenso y empieza a ser más rosado y con aspecto más cremoso.


Por último, lo pasamos por el colador chino, uno de mis artilugios favoritos de la cocina. Así nos va a quedar una crema muy fina. Además así si no hemos batido el tiempo suficiente, o los tomates tenían la piel muy dura, no pasa nada porque todo esto se quedará en el colador.


¡Y ya está terminado! ¿a que es muy fácil?

Se puede tomar como una crema servido con taquitos de jamón serrano y huevo cocido o más informal en el centro de la masa para mojar con pan. De cualquier modo está muy rico.

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