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Estudiar Medicina supuso un gran esfuerzo y muchas horas de biblioteca, así que lo primero que fui es "Estudiante". Después empecé a trabajar y fui "medico", pero con minúsculas... aquello no era lo que yo pensaba y había demasiados obstáculos para ejercer una de mis pasiones. Vinieron los niños y fui "MADRE", en mayúsculas y a tiempo completo; en aquel momento no había sitio para nada mas. Menos mal que mi compañero sacó a la "Compañera de vida" que había en mí y poco a poco fue encontrando su hueco entre la "Madre", que empezó a ceder espacio, y el "Médico" que volvía a intentarlo. Después de casi una década de buscar el equilibrio entre la Mujer, la Madre y el Médico la vida me ha sorprendido de manera inesperada y me ha hecho perder el equilibrio y caer. Empiezo de nuevo este blog con la intención de que me cure por dentro, de sanarme y poder encontrar al fin el camino que me devuelva algo de sosiego.

domingo, 30 de noviembre de 2014

El bizcocho de zanahoria

Esta receta se ha convertido en la estrella en este otoño. Es muy sencilla y la verdad que sale muy rica, y además tiene un toque distinto y sorprendente con la zanahoria. A mis nuevos compañeros de trabajo les ha encantado y a mi me da un gusto enorme ver cómo desaparece en un periquete el bizcocho.


Pues lo primero, los ingredientes:





- 250 g de zanahoria rallada
- 4 huevos
- 200 g de azúcar moreno
- 125 cc de aceite de girasol
- 200 g de harina
- 1 sobre de levadura Royal
- 1 cucharadita de canela





Antes de empezar, yo voy encendiendo el horno para precalentarlo: lo ponemos a 190º.

Empezamos batiendo los huevos hasta que queden bien espumosos y a continuación añadimos el azúcar mientras continuamos batiéndolo todo para que quede bien mezclado. La receta original es con azúcar moreno, pero bueno, se puede usar azúcar blanco y también queda muy bien.




A continuación añadimos el aceite de oliva poco a poco para que se ligue bien todo.





Para añadir la harina y la levadura yo uso un colador grande para tamizarlo y que así quede sin grumos. También es más fácil ir mezclándolo así que si ponemos toda la harina a la vez. Esta es la parte favorita de los niños, la de ir dándole golpecitos al colador... y de paso poner harina por toooooda la cocina.




Ahora añadimos una cucharadita de canela, al gusto de cada uno, y la zanahoria rallada. Yo uso la picadora que viene con la batidora para que quede en trozos pequeñitos. También se pueden añadir nueces, pero en mi trabajo hay algunos compañeros alérgicos, y bueno, la verdad que no se echa de menos.




Y ya esta!! así de fácil. Antes de enmoldar hay que acordarse de untar el molde con mantequilla y un poquito de harina, para que no se pegue y ya estaría listo para meterlo en el horno. Lo ponemos a 190º durante 30-40 minutos, según el horno, a media altura y sin grill.



Y este es el resultado!! queda muy esponjoso y es dulce sin ser empalagoso. Los pequeñajos se lo pasan fenomenal cocinando y es divertido para las tardes de lluvia que vienen.




Me despido dedicándole esta receta a María, una persona con la que tuve la suerte de compartir unos cuantos meses de trabajo y fatigas y que son de esas personas que te encuentras por la vida y que no quieres dejar marchar. 

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